jueves, 28 de agosto de 2008

Próximos eventos dancísticos


Los días 12-13 y 14 de septiembre tenéis una cita emocionante en Crevillente con maestras y maestros de esta danza nuestra que compartirán con nosotras su trabajo. El Festival Oriental del Mediterráneo.

Altamente aconsejable para todas y todos, pero especialmente para aquellas bailarinas que vivís cerca de la zona.

"Odaliscas de Gandía y alrededores!!! No podéis faltar!!!

Talleres, conferencias, espectáculo, bazar!! Qué mejor manera de cargarse las pilas con el comienzo del curso. Yo estaré por allí y me encantará compartir mi danza con vosotras. El "Festival Oriental del Mediterráneo" está organizado por el gran bailarín (y mejor amigo...) Zuel y la compañía "Security dance". Están preparándolo todo con mucho cariño y dedicación.

Estoy segura de que lo disfrutaremos todas y todos. Tenéis toda la información en www.sombrasdeldesierto.blogspot.com.

lunes, 25 de agosto de 2008

Terapia Bioenergética


“ La Bioenergética es una técnica terapéutica cuyo objeto es ayudar al individuo a volver a su cuerpo y a gozar en el mayor grado posible de la vida corporal(...).


El que no respira profundamentre reduce la vida de su cuerpo. Si no se mueve con libertad, restringe la vida de su cuerpo. Y si está constreñida u obstaculizada la Expresión de sí mismo queda disminuida la vida de su cuerpo.”


“En la actualidad, el interés por el cuerpo se hace en dos direcciones: una de ellas tiene por objetivo un cuerpo apto para la acción, la otra un cuerpo vivo y sensible. Si el acento se pone en la aptitud para el ejercicio, ya sea en el deporte o en otra actividad, se considera al cuerpo como una máquina cuyo rendimiento ideal es un 100 por ciento de eficiencia. Cuando la atención se pone en la vivacidad y la sensibilidad, se ve al cuerpo como la encarnación del espíritu. El ideal es un cuerpo que sea capaz de expresar plenamente los sentimientos y emociones de la persona, y de responder totalmente a los sentimientos de los otros. Un cuerpo así se caracteriza por su belleza y su gracia naturales, por la flexibilidad del porte y la soltura del movimiento. El cuerpo eficiente se caracteriza por su fuerza física, su resistencia y la efectividad del movimiento; su tónica es la acción, en tanto que lo que inspira al cuerpo sensible es el sentimiento.


Pero los dos objetivos –la aptitud para la acción y la sensibilidad para el sentimiento- no se excluyen mutuamente, a menos que se los lleve a los extremos. Un cuerpo sano puede ser a la vez fuerte y sensible, eficaz en sus movimientos sin dejar de realizarlos con soltura, estar controlado y mostrarse espontáneamente vivo. Es más: habría que decir que, a menos que se hallen presentes ambos aspectos, no se puede considerar que el cuerpo sea sano. Tal es, de hecho, el estado natural de todos los organismos animales, por que si sus movimientos no fueran eficaces, y si no tuvieran sensibilidad en la percepción de su medio, no sobrevivirían en su hábitat. Los seres humanos son diferentes. Nosotros no vivimos en condiciones naturales, en la naturaleza tal como es, sino en un medio que es una creación cultural. Nuestra fuerza se ve multiplicada por el poder de la maquina, y nuestro control sobre la naturaleza ha crecido en una medida casi inimaginable. Al vivir en este medio, nuestro cuerpo ha perdido muchas cualidades características del animal en estado salvaje: se ha vuelto rígido, tenso y frenado en sus movimientos. Dicho muy simplemente: nuestros cuerpos no están sanos ni en forma.


Se comprende, pues, que necesitemos hacer ejercicios físicos para restablecer la salud del cuerpo, para volver a ponernos en forma. Pero los ejercicios que hagamos dependerán de la visión que tengamos del cuerpo. si lo vemos como un instrumento de la voluntad, como un mecanismo para la acción, escogeremos ejercicios que nos desarrollen los músculos para lograr fuerza y control. Para este punto de vista, la salud se equipara con un cuerpo firme y duro, y con una actitud psicológica recia y agresiva. La blandura es signo de debilidad, por no decir de enfermedad. En un cuerpo duro y tenso, los sentimientos han sido negados, suprimidos. Desde el punto de vista opuesto se ve al cuerpo como fuente de los sentimientos, como un vehículo para su expresión, y la salud se equipara con vivacidad y sensibilidad. Los ejercicios escogidos serán aquellos que requieran que la persona sienta qué sucede en su cuerpo cuando se mueve. Tales ejercicios no se pueden hacer mecánicamente, por eso no se los puede practicar con máquinas y aparatos. Hechos en la forma adecuada, el resultado es un cuerpo cuya fuerza reside en su vigorosa suavidad, no en la rigidez; que posee más dominio y equilibrio de sí que control. Yo no creo que un cuerpo musculoso y excesivamente desarrollado sea un cuerpo sano. La rigidez corporal es un signo de muerte, no de vida. En la muerte, uno se pone totalmente rígido. En la medida en que podamos evitar la rigidez, nos mantendremos más jóvenes, más sanos y más abiertos al placer. .[1]



, U[1] Lowen, A. En: “Sentir el cuerpo” (1988) M. Haxthausen y R. Lemanrano, Barcelona.

domingo, 24 de agosto de 2008

La opción de parir con respeto y cuidado






Inspirada por la sesión de danza oriental consciente que compartí ayer mismo con las parejas en Acuario (gracias a todas y a todos por estar ahí..., presentes), quiero compartir con vosotras y vosotros esta lúcida y emocionante reflexión de una mujer a la que admiro: Laura Gutman.


"Creo que nos llegó la hora de hacernos cargo de nuestros partos. Es insólito que, en materia de partos, las mujeres estemos tan desconectadas, ignorantes, temerosas y nos encontremos sin capacidad de hacer buenas elecciones. Esto se contrapone a otros aspectos de nuestra vida cotidiana, como el trabajo, las relaciones sociales, familiares o afectivas, donde nos manejamos con diversos grados de autonomía y decisión.

¿Hay alguna posibilidad de imaginarnos un parto diferente? ¿Es importante?

Comencemos por pensar que el parto no es sólo un hecho físico, que comienza con las contracciones uterinas y finaliza con el nacimiento del bebé y el desprendimiento de la placenta. Es por, sobre todo, una experiencia mística, tal vez el hecho más importante en la vida sexual de las mujeres. Y como hecho sexual, tenemos derecho a vivirlo en intimidad y con profundo respeto a la persona como ser único, con su historia, sus necesidades y deseos personales.

Intimidad significa conexión con nuestro ser profundo, sin valoraciones externas de "bueno" o "malo", al igual que en nuestra vida sexual, en la que itenamos desarrollar en nosotros nuestras capacidades esenciales, acomodando nuestra idiosincrasia, manera de ser, impulsos y deseos personales.

Así deberían ser los partos. Diferentes y únicos."
...Y Laura continúa con una preciosa reflexión sobre el dolor en el parto. Atentas!!!

"El dolor -tan desprestigiado en los tiempos modernos- es necesario para el recogimiento. Para conectarse con partes muy escondidas de nuestro ser, para bucer bien adentro y salir del tiempo y del espacio reales. Para entra en un nivel de conciencia intermedio, un poco fuera de la realidad. El dolor nos permite desligarnos del mundo pensante, perder el control, olvidarnos de la forma, de lo correcto. El dolor es nuestro amigo, nos lleva de la mano hacia el mundo sutil, allí donde el bebé reside y se conecta con nosotras. Perdemos noción del tiempo y del espacio. Para entrar en el tunel de la ruptur es indispensable dejar mentalmente el mundo concreto. Porque parir es pasar de un estadio a otro. Es un rompimiento espiritual. Y como todo rompimiento, duele. El parto no es una enfermedad para curar. es el pasaje a otra dimensión."

Ahora bien, esto es posible sólo si alguien nos sostiene. Si contamos con un acompañamiento amoroso por parte de un profesional o un ser querido dispuesto a mirarnos y a ponerse a nuestro servicio.

Si las mujeres tenemos que estar atentas defendiéndonos del maltrato y la deshumanización, eso nos resta capacidad para introducirnos en las profundidades de nuestro ser. Por eso es imprenscindible elegir la mejor compañía para este viaje. No nos conformemos con lo que "todo el mundo elige", con los médicos de moda o prestigiosos. Al contrario, hay que evaluar quién está dispuesto a observar nuestro personalísimo encuentro con la sombra, cuidándonos y haciendo todo lo que no ponga en riesgo nuestra salud física y espiritual."(1)

La foto que encabeza el texto es del primer parto de mi buena amiga Laura Pertejo (otra Laura...).

Gracias Laura, por haberme elegido como compañía en tus partos. Gracias por esos partos de belleza, serenidad y elegancia rotundas. Gracias por esa entrañable amistad que nos une. Este texto está dedicado a tí y a todas las mujeres que en alguna ocasión nos hemos "roto" para dejar nacer a nuestros hijos. ¡Sois lo mejor!

(1) Laura Gutman "La maternidad y el encuentro con su propia sombra."








Danza oriental consciente y embarazo, 2ª parte

La Danza Oriental, conocida popularmente como danza del vientre es posiblemente la danza más antigua que se conoce, y aunque no existe unanimidad en cuanto a sus orígenes, la hipótesis que más se defiende es la que remonta sus comienzos en la época faraónica, de donde nos quedan bajorrelieves en los que vemos como las mujeres ofrecían sus bailes a los dioses acompañadas por músicos.
“En el ámbito social eran danzas de mujeres y para las mujeres, que se transmitían de madres a hijas. Cuando una parturienta iba a dar a luz, sus amigas la rodeaban simulando el movimiento del bebé a su paso por el útero hacia el exterior. Estos movimientos inductivos ayudaban al parto y a paliar sus dolores."
Vemos como la Danza Oriental aparece en sus orígenes ligada a ritos de fecundidad y nacimiento. Actualmente las matronas están redescubriendo los beneficios que a estos niveles tiene esta danza, y reconocen ya en muchos países el valor instrumental que tiene, incluyendo muchos de sus movimientos en las sesiones de preparación al parto y posparto.
Al mirar atrás descubrimos (para sorpresa de muchos/as), como la danza oriental no aparece en sus orígenes como una danza de seducción y espectáculo.
En el Oriente Medio, las mujeres bailan para otras mujeres, para sus amigas, las vecinas, tías, madre y primas. Ellas usan la danza para divertirse durante el día mientras los hombres están fuera trabajando. No es cierto que la danza oriental fuera usada tradicionalmente como una danza de seducción.
“Es probable que algunas mujeres utilizaran la danza para incitar a sus maridos detrás de puertas cerradas, pero esa no es la tradición de esta danza. Las mujeres no enseñan a sus hijas un baile de seducción[1].”
En cualquier caso la Danza Oriental es considerada como el baile clásico de los países de Oriente Medio, Turquía, Túnez, Egipto y Norte de África, estando presente en cualquier acontecimiento importante de la vida: bodas, bautizos, aniversarios y todo tipo de fiestas.
Se trata de un baile muy extendido por el mundo dado el gran movimiento migratorio de esta población a lo largo de la historia.
Actualmente la danza oriental se ha convertido en una disciplina en auge en todo el mundo. La mujer occidental está encontrando en esta danza una valiosa vía de expresión y conocimiento de su (corporalidad) feminidad. En estos tiempos en los que “lo femenino” y “lo masculino” son motivo de reflexión y debate en innumerables foros, la mujer está disfrutando de una actividad que le lleva directamente a encontrarse con el gozo de sentirse mujer.

[2] “Verdad y Fantasía sobre la Danza del Vientre” www.business-with-turkey.com

Danza oriental consciente y embarazo, 1ª parte

El encuentro que la tiene mujer con sus ritmos biológicos ha estado tradicionalmente cargado de vivencias y emociones negativas:

La aparición del primer periodo, repleto de tabúes y falsas creencias; el síndrome premenstrual que afecta todos los meses a un gran número de mujeres; el embarazo y la lactancia, que demasiado habitualmente dificultan el ingreso de la mujer en el mundo laboral; la menopausia, momento a partir del cual muchas mujeres comienzan a presentar un interminable cuadro de síntomas que disminuyen de manera importante su calidad de vida...

La mujer se ha sentido en muchos casos “dominada” y “esclavizada” por una biología que no le permite realizarse como persona. El ser mujer se ha vivido más como una carga que como una fuente de placer.

En nuestros intentos por separarnos de este determinismo biológico se han hecho históricos esfuerzos por demostrar “a los otros” (los hombres) e intentar demostrarnos a nosotras mismas, que seríamos capaces de olvidarnos de nuestra biología, que seríamos capaces de “domesticar” nuestro cuerpo para poder hacer aquellas cosas que tradicionalmente han pertenecido al mundo masculino. Pensando que así lograríamos por fin alcanzar el estado de realización personal que veníamos buscando.

En este proceso de “domesticación” la mujer moderna ha creído que conseguía “adueñarse” de su cuerpo tomando el control a través de la química de sus ritmos hormonales, pero esto tampoco le ha hecho feliz.

La mujer se ha alejado de su cuerpo, lo ha abandonado, convirtiéndolo en muchos casos en un mero objeto de adorno y lucimiento que encuentra su máximo esplendor y sentido en la belleza y el esplendor puramente estéticos.

La mujer ya no se vive atada por su biología..., pero tampoco es feliz.

Y es que quizás lo que algunas autoras han comenzado a llamar “la segunda revolución” de la mujer aún esté por llegar.

La mujer tiene que reconciliarse con su cuerpo. Abandonar la batalla emprendida contra ella misma y atreverse a sentarse frente a su imagen reflejada en el espejo; para por fin, con afán reconciliador, con los ojos de una niña que empiezan a abrirse al mundo, descubrir lo que realmente significa ser mujer, apartando a un lado toda la carga de prejuicios y connotaciones peyorativas con las que habitualmente la mujer vive su biología. Encontrándose con toda su fuerza y blandura, con el gozo que aporta el sentirse dueñas de sí mismas, sin negar su realidad corporal, sino redescubriendo todas las oportunidades de gozo y disfrute que su cuerpo puede aportarle.

La Danza Oriental puede ayudar -y de hecho lo está haciendo ya- a la mujer en ese viaje de reencuentro consigo misma y su feminidad. Viaje en el que, a través de una experiencia corporal amable, placentera, emotiva y apasionada..., puede ir recuperando la confianza en su cuerpo.

sábado, 23 de agosto de 2008

Bienvenida para todas y todos!!

... y algo comienza...un nuevo nacimiento...con las alegrías y temores que eso siempre conlleva...

Me ilusiona dar por inaugurado este nuevo espacio en la red que espero sea de interés para vosotras y vosotros.

En este, mi humilde lugar, estáis todas y todos bienvenidos. Aquí pretendo crear un espacio de intercambio de información y reflexión sobre diversos temas, relacionados todos ellos con el mundo de la danza oriental y la salud. Poco a poco irán apareciendo invitaciones al diálogo que espero nos ayuden a acercarnos y a abrir vias de comunicación y reflexión sorprendentes, respetuosas y arriesgadas.

Hablaremos sobre la danza oriental, sobre el embarazo y el parto, sobre la mujer, sobre el hombre, sobre la energía, y sobre cómo esta maravillosa danza nos puede ayudar a reencontrarnos con nuestro cuerpo y nuestra energía vital.

Como cualquier nacimiento, este de hoy también está lleno de expectativas. Por mi parte pondré lo mejor de mi para que sea un espacio de LUZ para todas y todos.

Quiero daros las gracias de antemano y pediros que os atrevais a mostrar con honestidad vuestras opiniones y sugerencias.

Quiero dar también gracias a todas las personas que me apoyáis día a día y que me mostráis todo vuestro cariño: a mis alumnas de Gandía, el Grao y Almoines ¡GRACIAS!, a mi amigo Zuel, al que me une una entrañable y mágica amistad, ¡gracias por estar ahí!, y por supuesto a Joaquín, mi compañero de vida, y a los dos ángeles que están conmigo: Daniel y Alba. ¡Gracias por acompañarme día a día!

Doy por inaugurado este espacio de homenaje a la danza, a la mujer y a la vida.

Norma importante: el respeto a las diferencias en todos los sentidos.

Bienvenidas y bienvenidos!

Marisol Díez (Nhua Kayali)

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