Texto de Eva Alfonso

"Soltémonos el pelo, liberemos a los peces atrapados en un sólo pez, a los pájaros atrapados en un sólo pájaro, saboreemos, bailemos...". Eva Alfonso

domingo, 27 de abril de 2014

Danzando durante el parto: testimonio de una bailarina de danza oriental



Cuántas veces me han preguntado las mujeres en mis sesiones de danza para embarazadas: "¿pero cómo puedo utilizar los movimientos durante el parto? ¿me pongo a bailar en el hospital?"

Yo les cuento que no es cuestión de que se hagan una coreografía para ese momento, que cuando el cuerpo conoce los movimientos, los ha experimentado y está habituado a ellos, durante el trabajo de parto, si nos dejamos llevar por la espontaneidad del momento, los movimientos y las posturas saldrán solos. 

Nosotras solemos ensayar la situación de parto durante las sesiones, pero ellas querrían poder ver imágenes de alguien pariendo que utilizase la danza del vientre para el trabajo de parto. 

Yo les digo que mis partos fueron muy rápidos y ¡no me dio tiempo a grabar nada!, (je,je) pero ahora ¡aquí lo tenéis! 

Esta es una preciosa grabación de un trabajo de parto. Elisa, bailarina de danza del vientre, utilizó los movimientos de esta danza durante el nacimiento de su hijo. Según ella cuenta en el vídeo, el trabajo de parto fue muy rápido e indoloro. 

En el vídeo podéis ver los detalles de cómo, aún estando en un hospital convencional, ella fue cambiando de posturas continuamente y aprovechando los movimientos para mantenerse activa y concentrada en el trabajo de parto. Incluso cuando tuvo que quedarse sentada siguió moviéndose, aunque con gestos mucho más pequeños y sutiles.

Os invito a ver el vídeo. Estas son las imágenes de una mujer empoderada, concentrada plenamente en el nacimiento de su hijo, confiada en su cuerpo y en su capacidad para dar a luz. Gracias Elisa por compartirlo con nosotras!   




lunes, 17 de marzo de 2014

Una mirada a las "Belly dancers" y la relación hombre-mujer en el mundo árabe

"¿Cómo sería para una mujer occidental la experiencia de irse a vivir a un país árabe para aprender la "danza del vientre"?" 

"¿Cómo pueden convivir en una misma cultura las mujeres tapadas, escondidas detrás de los pañuelos y túnicas, con una danza que parece celebrar la feminidad y la sensualidad en todo su explendor?"  

Las bailarinas occidentales que nos dedicamos a esta danza, antes o después, nos hemos hecho estas y otras preguntas. 

Aquí os presento una película francesa del año 2008 que trata este tema. Me hubiera gustado que el final no hubiera sido tan previsible, pero es una película que se deja ver, se hace entretenida, y desde la ficción nos da respuestas a estas y otras preguntas. 

Lo que más me ha gustado: la manera en que la maestra trata de enseñar los movimientos de la danza oriental a la protagonista. 
Lo que menos: el final previsible...

Y si os animáis a ver la película completa... ¡¡¡No dudéis en compartir conmigo vuestros comentarios!!! :-)



    

sábado, 15 de marzo de 2014

El Primer Grito: Un viaje por diferentes culturas y maneras de nacer


Me encanta viajar, aunque normalmente no puedo hacerlo tanto como quisiera. Aquel año decidí hacerme un regalo. Se presentó una oportunidad que sentí era única, y decidí decir “sí” a una posibilidad para viajar a Egipto. La primera y la única vez (por ahora) que he salido de Europa.

Era un viaje organizado por un grupo de profesionales de danza oriental, y estaba especialmente pensado para nosotras. Serían 15 días para recorrer varios lugares de Egipto, aunque el "plato principal" consistía en recorrer varios de los desiertos de la zona oeste del país. 

Recorrer el desierto..., dormir allí una noche..., acampar con un grupo de beduinos,… ¡¡¡vaaaayaaaa!!!! La propuesta me sonaba imposible de rechazar.

Como ocurre en la mayoría de los viajes organizados, al llegar al lugar las cosas no eran tan “mágicas” como las pintaban “los folletos”, pero gracias a esa habilidad especial mía de enfocar la atención donde me interesa…, el recuerdo de aquel viaje está en mi memoria lleno de imágenes hermosísimas, colores sorprendentes, sensaciones fascinantes…

Uno de los motivos que principalmente me llevaron hasta allí fue algo que sólo una de las personas que viajaba conmigo sabía: Quería aprovechar una de nuestras visitas al desierto para hablar con las mujeres y preguntarles, allí mismo, en vivo, sin tener que leerlo en ningún sitio, cómo parían a sus hijos
Así de simple. 
Llevaba años leyendo historias alrededor de la forma diferente de parir de las mujeres árabes, y yo imaginaba que en medio del desierto podía encontrarme historias dignas de escribir un libro.

Este era mi deseo, y luego llegó la realidad: no era fácil acceder a hablar con las mujeres de los oasis, y menos aún para un grupo de turistas españolas que ¡encima íbamos diciendo que éramos “belly dancers”! 
(madre mía la cara con la que nos miraban cuando se enteraban de esto…uf) 
Y una vez que logré hablar con una de ellas, sólo me contestó (después de mirarme extrañada, supongo que por la pregunta) que ellas iban al hospital a parir. ¡¡¡¡¡¿¿¿¿cómo????!!!!!! ¡¡¡¡¿¿¿¿dónde????!!!!

Por respeto, y quizás por exceso de prudencia por mi parte, preferí no atosigar a aquella mujer con más preguntas, y decidí dejarlo estar. Reconozco que me sentí algo sorprendida, y decepcionada…

Ahora no tengo la posibilidad de hacer todos los viajes que me gustaría, pero hace unos días llegó a mis manos este precioso documento. Es una película de Gilles de Maistre, traducida y subtitulada al español por Marisol Paredes, y en ella se hace un bellísimo recorrido por diferentes culturas y lugares del planeta. La película nos muestra diferentes modos de nacer, viajando de un lugar a otro. Muchos detalles de la película la convierten en un documento que creo debía ser imprenscindible de ver en cualquier curso, taller y/o formación relacionada con la maternidad.

Me quedo en especial con la belleza y coraje de todas esas mujeres que son capaces de pasar por la experiencia de parir a sus hij@s con la aceptación de que la distancia entre la vida y la muerte en ocasiones, no es más que un suspiro... Toda una lección de coraje y entrega.