sábado, 7 de mayo de 2011

¿Quién soy yo...?




¿Quién es Marisol Díez y como se especializó en esta técnica?
Nací hace ahora cuarenta años, en un hospital de Madrid, en un momento en el que el protocolo hospitalario hacía que los recién nacidos fueramos separados de nuestras madres durante horas. Esto posiblemente tuvo que ver de manera importante en el camino que tomó el resto de mi vida…

En el año 1986 comencé mi recorrido por el mundo de la danza con la danza-jazz. Fui una “alumna adelantada”, y en el año 1988 ya estaba impartiendo mis primeras clases de iniciación a la danza-jazz, muerta de miedo en aquel momento, por supuesto….

Desde entonces la vida ha dado muchas vueltas, y además de seguir bailando, y aprendiendo otras técnicas de danza (moderno, contemporáneo, clásico, oriental, etc..), continué trabajando como profesora de danza hasta la actualidad.

En el año 1995 conseguí la licenciatura en Psicología en la UAM de Marid, y el año 1999 terminaba mi formación como psicoterapeuta bioenergetista en el Instituto Español de Terapia Bioenergética con Luís Pelayo.

Desde mi nacimiento tenía algunas heridas y cicatrices que necesitaba “limpiar” antes de poder dedicarme profesionalmente a la psicoterapia, por lo que en el año 1988 empecé mi propio proceso terapéutico con una terapeuta bioenergetista. Esto duro varios años, durante los cuales también tuve algún encuentro con el psicoanálisis y la terapia gestalt.

Mi paso por la psicoterapia me ayudó infinitamente como persona y como profesional. Sigo sintiendo fundamental el paso por este proceso para poder acompañar en su propio crecimiento personal a otras personas.

En el año 1998 empecé a trabajar con pacientes en sesiones de psicoterapia individual y grupal, pero después de un año de experiencia decidí volver a la danza. Algo me hacía sentir con fuerza que debía encontrar mi propio camino como “acompañante emocional”, y posiblemente este estaba muy cerca de lo que ya estaba haciendo en aquel momento en mis clases de danza, aunque aún no me hubiese dado cuenta de ello.

Mi hijo Daniel nació hace 13 años en Acuario, y Alba nació en el 2001 en el hospital La Paz de Madrid. Dos experiencias tremendamente diferentes. Las dos me hicieron crecer como mujer y mejorar como persona, aunque la primera fue mucho más amable y respetuosa, conmigo y con el bebé.

De aquella primera experiencia sólo recuerdo momentos hermosos, pero además recuerdo lo fundamental que fue para mi el encontrar ese lugar donde yo podía expresarme libremente sin ser juzgada, donde podía aprovechar la movilidad de mi cuerpo para ayudar a mi hijo a nacer, y donde además, los profesionales me facilitaron recursos para que yo pudiese parir en vertical. Fue una experiencia de crecimiento personal increíble. Supe entonces que debía compartir esto con las mujeres.

En el año 2000 me formé como Doula (acompañante de partos) en Mare Nostrum, Barcelona, junto con las mujeres de la asociación de Mares Doules. Para terminar mi formación necesitaba acompañar a varias mujeres en sus embarazos y partos…, pero antes me tocaba pasar por otro embarazo: el mío propio.

Alba nació en el año 2001, y ella (como todos los hijos…) aún me traía otra lección preparada…

“Decidió” nacer en Marid, en el Hospital de La Paz. Me puse de parto cuando viajaba hacia Acuario 10 días antes de la fecha prevista de parto. Una lección de vida también sorprendente. Reconozco que pasé miedo, pero sentí con fuerza que mi hija me necesitaba, entera, yo tenía que parirla como sabía hacer. No podía permitir que nadie me metiese miedo…, (y os aseguro que lo intentaron).

La experiencia me demostró que era capaz de parir a mi hija ¡incluso en aquel lugar que yo sentía tan hostil! …Y mi hija nació con facilidad, rápidamente… A las cinco horas de que Alba había nacido pedí el alta voluntaria para irme de allí, con mi hija en los brazos.

En aquel momento vivíamos en León. Cuando Alba cumplió un año ya estábamos viviendo junto al mediterráneo, en Beniarbeig, junto a la maternidad Acuario. Sentía con una fuerza tremenda que el mejor lugar para poder compartir mi experiencia con otra mujeres, era en aquel hospital, que yo sentía que era “el hospital de las mujeres”.

En el 2003 empecé a colaborar con las matronas en las sesiones de preparación al parto y en el posparto. Fue entonces cuando tuve que encontrar un nombre apropiado para las sesiones que estaba haciendo con las mujeres embarazadas, y así nació la Danza Oriental para el Nacimiento Consciente. Posteriormente, y al utilizar este trabajo también con otros grupos diferentes (tercera edad, mujeres no embarazadas) pasó a llamarse simplemente Danza Oriental Consciente.

La bioenergética me había aportado recursos que me habían permitido disfrutar de una manera muy consciente de mis embarazos y partos. La danza oriental me “había devuelto” la relación amorosa con mi vientre de una manera muy poderosa. Los movimientos de la danza eran como auto-masajes durante el embarazo que llevaron mi conciencia muy, muy hacia adentro…, hacia mi útero, hacia mis orificios, hacia mi bebé.

El momento del parto, el momento del nacimiento de un nuevo ser, es ALGO SAGRADO. Es un momento en el que nace un bebé, pero además si se dan las condiciones necesarias, una “niña-adolescente-joven” se transforma en mujer-madre, un joven se transforma en padre y una nueva relación con el mundo empieza.

Este momento de crecimiento personal está al alcance de todos. Es de una intensidad y hermosura inimaginables, y tenemos el derecho a vivirlo. Podemos vivirlo, y yo quería y quiero acompañar a las mujeres, y a sus parejas, a tener esa experiencia. En esto consiste mi trabajo.

Después de esto la vida me regaló aún varias sorpresas: Tuve la ocasión de acompañar a varias mujeres, no sólo en sus embarazos, como doula y amiga, sino en sus partos. Y ví nacer a Estrella, a Almar, a Ibai, a Aimar y a Ayla. Estuve al lado de Laura, de Macarena, de Judith, y junto a ellas viví algunos de los momentos más impresionantes de mi vida.

Todo esto forma parte de mi “mochila de recursos” a la hora de trabajar con las mujeres. Mi formación recorre de forma paralela el mundo académico y el autodidactismo. Para mí el recorrido hecho hasta ahora está lleno de coherencia interna, aunque soy consciente de que aún me quedan aventuras por descubrir en el camino que he decidido tomar.

En los dos últimos años, y coincidiendo con mi trabajo con las mujeres mayores, me he sentido cerca del trabajo de acompañamiento a la muerte. El nacimiento y la muerte…, desde la conciencia y con respeto.



Continuar leyendo en El Blog Alternativo: http://www.elblogalternativo.com/2010/11/28/danza-oriental-consciente-en-el-embarazo-parto-y-mas-entrevistamos-a-marisol-diez-bailarina-y-psicoterapeuta-corporal/#ixzz1LeC8JDd7

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias y Guapa!!
Sara

Raquel dijo...

Me alegra mucho haberte encontrado!

Estoy embarazada de 5 semanas y de momento he hecho un parón en las clases, pero en breve las retomaré ;)

saludos

Raquel

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